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El blog de JOSEP CABANES

El blog de JOSEP CABANES

Blog de opinión para expresar ideas y comentarios sobre temas de actualidad.


EL ESTADO BUSCA DELIBERADAMENTE PROVOCAR EL CAOS EN LA SOCIEDAD

Publicado por JOSEP52 activado 3 Diciembre 2012, 02:12am

Etiquetas: #SOCIEDAD

Siguiendo e interpretando las reflexiones de Alejandro Nieto, ex presidente del Consejo Superior de Investigaciones Científicas y Catedrático de Derecho, vemos claramente la intención del Estado de provocar el caos y el desgobierno en nuestra sociedad para el beneficio de los poderosos.

El Poder intenta deliberadamente pervertir el correcto funcionamiento del servicio público. Dice con resignación  Alejandro Nieto que “suceden cosas tan graves, que no me creen cuando las cuento”. Según él, “los medios son los únicos que tienen cierta influencia para cambiar el estado de cosas”.

 

EL ESTADO QUIERE QUE LA JUSTICIA SEA UN CAOS Y LO HA CONSEGUIDO

El Estado está desgobernado. Las cosas se hacen mal no sólo por incapacidad, sino porque deliberadamente se quiere que funcionen mal. Esto es lo más grave. Veamos el estado de nuestra justicia. En principio se supone que los jueces están, entre otras cosas, para controlar el funcionamiento de la administración del Estado. Pero esta Administración no tiene el más mínimo interés en que la justicia funcione, en definitiva, quieren que haya un caos. Y lo han conseguido. El motivo por el que provocan el caos es con la intención de no estar controlados, la Fiscalía, los Inspectores, etc.

En consecuencia eso solo puede derivar en más corrupción…

Pero con la Ley en la mano es imposible cometer el menor fraude. Detrás de cada movimiento que hay en la administración hay muchos funcionarios controlando. Pero entonces lo que pretenden es que esos funcionarios no controlen. A causa del desgobierno que existe se les coloca en una situación caótica que no pueden controlar, no pueden realizar correctamente su trabajo.

Hay muchas medidas de desgobierno que se aplican para conseguir ese caos. Las principales son las siguientes:

1.       Introducir en la administración a personas mal preparadas, ineptas.

2.       Imponer a los funcionarios encargados del control, obligaciones y tareas diversas que les agobien. Entonces como tienen una sobrecarga de trabajo y no son lo suficientemente competentes se saturan y no consiguen completar su cometido.

3.       Premiar con ascensos y destinos a aquellos funcionarios que hacen la vista gorda. Empleados incompetentes que comulgan con el poder establecido, no actúan ante los desmanes que comenten sus superiores, que con su permisibilidad realizan sus fechorías con la mirada impasible de esos funcionarios. En consecuencia los suben de categoría con el resultado de que en la cúpula finalmente hay funcionarios totalmente corrompidos.

4.       Distribuir mal el trabajo, de manera que los funcionarios que ejerzan de interventores no tengan ni siquiera el tiempo material para revisar las cuentas, sino solo para firmar en blanco todo lo que le ponen. No les quitan el trabajo, pero les colocan en condiciones de que sea imposible cumplir con su cometido estrictamente. Les interesa que estén sobresaturados, tengan mucho trabajo y firmen lo que ellos quieren sin saber lo que realmente firman.

Hay más medidas pero en definitiva, se premia a aquellos funcionarios que hacen la vista gorda por lo que al final existe un bloqueo efectivo de control.

LOS SINDICATOS EJERCEN UN CONTRAPESO A ESOS ABUSOS

En términos generales, el sindicato de funcionarios públicos funciona bien comparándolo con los otros sindicatos. Pero no pueden hacer nada. Lo denuncian todos los días, continuamente. Pero no pasa nada, absolutamente nada. Alejandro Nieto lleva hablando de este tema y denunciándolo públicamente en libros desde 1980. ¿Ha pasado algo? ¡Nada! Lo curioso del caso es que quienes desconocen la situación, no se lo creen. Piensan que es una exageración. En cambio los que están dentro saben que no se cuenta ni la cuarta parte de lo que ocurre.

Les aseguro que esto es así de crudo. Y les ruego que tomen conciencia de ello. Es una de las formas de intentar luchar contra toda esta corrupción y vergüenza.

¿QUÉ HACEN LOS QUE TIENEN QUE DECIDIR, ES DECIR LOS POLÍTICOS?

Los políticos lo ignoran. Los únicos que tienen algo de influencia (un tanto relativa) son los medios de comunicación. Por poner un ejemplo actual y desgraciado, miren lo que ha pasado con los desahucios. Todo el mundo sabíamos que había desahucios todos los días. Pero para que los políticos se hayan puesto a tomar medidas (también muy relativas), ha tenido que tirarse por el balcón una señora en circunstancias extrañas. Esto ha tenido la correspondiente repercusión mediática y por eso se han puesto “manos a la obra”.

Pero cuando digo que las medidas que han tomado los políticos al respecto son “relativas” es debido a que los casos de desahucio que han detenido son los correspondientes a familias con muy baja renta. Eso no tiene ningún mérito añadido. Algo es algo, pero con esto no se solucionará nada. El problema sigue ahí.

¿Y QUÉ LE PASA A LA SOCIEDAD?

La sociedad está muy anestesiada. No se le pueden pedir responsabilidades ya que no tiene criterio para discernir qué errores de la administración son pequeños y cuáles gravísimos.

Muchas veces podemos observar como los medios de comunicación dan la misma relevancia a un caso muy importante de corrupción que a uno de menor calado. Algo parecido ocurre con las huelgas. Cuando son esporádicas se da por supuesto que nos encontramos en una situación grave. Pero si las huelgas y manifestaciones ocurren todos los días, el ciudadano tiende a perder el sentido de la proporción.

LA GESTIÓN PRIVADA DE LO PÚBLICO

Existe el debate en la calle sobre si es bueno o correcto el hecho de que se privaticen entes públicos. El problema no son los modelos, sino como se llevan a cabo. El mejor modelo puesto en manos de incompetentes y corruptos, sobre todo si están en connivencia con quienes le han dado esa gestión, sería un desastre. Se quedarían con la mitad de los recursos. Y sucedería al revés si un modelo que sobre el papel es poco aceptable pero que cae en manos de personas competentes.

Mucha gente cree que la administración pública gestiona peor que la empresa privada. Eso no tiene que ser así necesariamente. Existen y siempre han existido administraciones públicas que funcionan mejor que empresas privadas. Todo depende, como he comentado antes, de la competencia de quienes las dirigen.

Muchos políticos razonan así: “como nosotros lo hacemos mal, vamos a privatizarla”. Esas sería una solución, no la mejor. Otra podría ser: “¿por qué no lo gestionan mejor, ya que está en sus manos? Lo que realmente ocurre es que a muchos les encanta privatizar, porqué de paso se llenan los bolsillos particulares. ¡Viva la privatización!

FALSEAR OPOSICIONES PARA BENEFICIAR A AMIGOS O PAGAR FAVORES POLÍTICOS

Para acceder al empleo público las oposiciones ya nos es el único medio que existe. Con los nombramientos “a dedo” se han creado puestos de trabajo para favorecer a amigos o pagar favores políticos. Incluso falseando el mismo sistema de oposiciones.

Se falsean otorgando más puntos a aquellos que ya han trabajado un tiempo en el sector público, aunque en su momento hayan sido colocados “a dedo”. De manera que estos últimos parten con una gran ventaja respecto a otros que no han tenido esa oportunidad pero que sí están muy bien preparados para el examen de acceso.

Sea como sea el gasto que todo eso supone al contribuyente es enorme. Sobre todo si los empleados públicos no están bien preparados y no han pasado por las difíciles y a veces traumáticas oposiciones. Esto repercute en toda la administración pública: baja calidad del servicio y en consecuencia se produce una desmoralización entre aquellos que sí están capacitados y ven como no les sirve para nada.

A FINALES DE LOS AÑOS 70 SE NOS DIJO QUE LAS AUTONOMÍAS NO IBAN A COSTAR NADA

Siempre se ha dicho que hay demasiados funcionarios, pero lo cierto es que ahora hay muchísimos más que antes. La reorganización del Estado que trajo la Constitución de 1978 disparó el número de empleados públicos, cosa que entonces se negaba una y otra vez. Se dijo que no iba a costar nada, que se trataría simplemente de una transferencia de los empleados estatales a las Comunidades autónomas y que no habría que aumentar el número.

Lo malo es que mucha gente se lo creyó. Eran tiempos y momentos de tantas esperanzas como caos. La realidad resultó distinta: cuando se discutían qué servicios seguirían dependiendo del Estado central y cuáles pasarían a las Comunidades autónomas, muchos funcionarios no quisieron pasar a depender de las comunidades. Y éstas tampoco quisieron recibir a los antiguos funcionarios del Estado. Prefirieron meter a nuevos empleados públicos.

Al principio no les pareció tan grave que se duplicara cierto número de empleados, y que algunos funcionarios estatales se quedaran sin nada que hacer. Se pensó que unos se jubilarían pronto y que al resto se les podría recolocar en otros departamentos. Eso no fue lo más grave de todo.

Lo más grave fue que los entes autonómicos empezaron a crear más plazas de empleo público hasta cifras increíbles: consejerías, empresas públicas, diputaciones… No es que el empleo público aumentase un 10, un 25 o un 50 por ciento… ¡es que se llegó al 400 por ciento! Lo que significa un coste extraordinario que no fue acompañado de un aumento de efectividad. Dejó de ser un problema de administración para convertirse en otro de naturaleza política.

LA TENSIÓN ENTRE PARTIDOS POLÍTICOS Y SOCIEDAD TIENE DIFÍCIL SOLUCIÓN, QUE SE LLAMA “HONESTIDAD”

Actualmente ocurre el siguiente fenómeno. Por una parte, la gente no quiere saber nada de política. Se siente engañada. Existe un desencanto general. Pero por otra parte, aquellos que sí están interesados en política, lo están de una manera apasionada, de uno a otro signo. Provocan tensiones tremendas que contrastan con la indiferencia total de una gran parte de la población. Eso se refleja en los altos índices de abstención que vemos en las elecciones. Mientras a unos todo les da igual, otros se insultan.

LOS PARTIDOS POLÍTICOS

Cuando no había partidos políticos todos creíamos que ellos iban a solucionar los problemas, pues el pueblo nombraría a sus representantes. Pero hoy vemos que los partidos no escuchan al electorado: sólo le halagan para obtener su voto. No hay conexión entre elector y partido.

Esta tensión tiene un difícil arreglo, que se llama honestidad. Esto en política es un término “raro”. Los partidos políticos quieren ganar las elecciones para ocupar el Estado, dar trabajo a los suyos y llenarse los bolsillos. Para eso necesitan votos, y tratan de conseguirlos aunque tengan que hacer lo contario que lo que han prometido. Ponen su voluntad por delante de los ciudadanos.

Es un problema ético.

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